Portoviejo, Manabí
, abril 16, 2026 8:33 PM
Teléfono: +593 912 345 6789
Email: presidencia@scardiomanabi.org

Influencia de la deshidratación en las enfermedades cardiovasculares

Contenido

Introducción

La deshidratación es considerada como la pérdida excesiva de agua y electrolitos, afecta al sistema circulatorio y otros órganos. Es originada por la ingesta menor de agua, mayores pérdidas o ambas, lo que produce una hipovolemia. La deshidratación es un problema clínico muy frecuente y subestimado, de manera particular en adultos mayores, pacientes con enfermedades crónicas y personas que están expuestas a estrés térmico o tratamiento con diuréticos (1).

En el ámbito de la prevención cardiovascular, se ha enfocado generalmente en controlar los factores de riesgo clásicos: hipertensión, dislipidemia, diabetes y tabaquismo. A diario en consulta, se realizan interrogantes sobre la dieta y la actividad física, pero, pocas veces se pregunta: “¿Cuánta agua bebe usted al día?”. Estudios médicos han tratado la hidratación desde una visión dicotómica, enfocándose en la deshidratación severa que necesita intervención inmediata, mientras se asume que estados intermedios de ingesta hídrica no constituyen un factor de riesgo (2).

Esta visión está siendo desafiada por evidencia de estudios que mencionan que la hipohidratación subclínica crónica podría ser un factor fisiológico silencioso determinante en la salud cardiovascular (3). Por lo que, la interrogante que deberíamos plantearnos actualmente es sobre el impacto de una osmolaridad plasmática elevada. Inquietud que ha tomado relevancia crítica a raíz del estudio de Dmitrieva et al. (2022), que tras analizar datos de más de 11.000 adultos del estudio Atherosclerosis Risk in Communities (ARIC) en un seguimiento de 25 años, determinaron que los adultos presentaron niveles de sodio sérico en el límite alto de la normalidad (>142 mmol/L) y fueron predictores independientes de insuficiencia cardíaca y remodelado ventricular izquierdo (4).

El objetivo de este articulo consiste en analizar la influencia de la deshidratación en enfermedades cardiovasculares, a través de una revisión de literatura científica sobre mecanismos fisiopatológicos y las implicaciones clínicas de la deshidratación en el desarrollo, progresión y pronóstico de las enfermedades cardiovasculares.

Desarrollo

El organismo ante escasez de agua, prioriza la conservación de volumen mediante la activación del sistema nervioso simpático y la liberación de vasopresina. Este mecanismo es adaptativo a corto plazo, su cronicidad genera un estado de vasoconstricción y rigidez arterial. Esto implica desde el ámbito clínico que el paciente hipohidratado tiene una vasculatura con resistencia aumentada, lo que obliga al corazón a trabajar con una postcarga innecesaria elevada, por lo que es un factor determinante en la génesis de la hipertensión arterial (5).

La deshidratación provoca la pérdida de sodio y agua, lo que reduce el volumen extracelular e intravascular y genera hipernatremia e hipertonicidad, la contracción del volumen circulante efectivo compromete la perfusión tisular y aumenta el estrés hemodinámico (6). Estas alteraciones pueden originar la aparición o agravamiento de enfermedades cardiovasculares.

La elevación crónica del sodio sérico, incluso en rangos normales altos, 135-146 mmol/L, actúa como un potente biomarcador de riesgo cardiovascular (4). La hipohidratación crónica se asocia con disfunción endotelial, aumento de la rigidez arterial y activación neurohormonal persistente, mecanismos característicos del envejecimiento acelerado (7). Estos hallazgos evidencian que la hidratación subóptima es un factor silencioso relevante en el envejecimiento y riesgo cardiovascular.

La deshidratación, evaluada a través de osmolaridad plasmática elevada, se asocia con alteraciones hemodinámicas relevantes, e incluye hemoconcentración, aumento de la viscosidad sanguínea y reducción del volumen intravascular efectivo. En pacientes con ictus isquémico agudo, estos cambios se relacionaron con perfusión tisular y mayor morbilidad (8), lo que resalta el impacto negativo de la hipohidratación sobre la función vascular.

Marcadores bioquímicos que están asociados a deshidratación, como la relación urea/creatinina y otros indicadores de hipovolemia, se encuentran entre los factores predictivos de tromboembolismo venoso en pacientes con ictus isquémico (9). Estos hallazgos, son un indicativo de que un estado de hidratación deficiente puede favorecer a un entorno protrombótico, lo que incrementa el riesgo de complicaciones trombóticas tras eventos cerebrovasculares, además, denota que la deshidratación actúa como un factor de riesgo cardiovascular silencioso, incluso cuando no se presenta como diagnóstico principal.

La deshidratación induce alteraciones hemodinámicas importantes a nivel cardiovascular, esto lo demuestra un estudio experimental que indica que la pérdida cercana al 4% del peso corporal reduce de manera significativa el volumen sistólico y el gasto cardíaco, por el menor retorno venoso y llenado ventricular izquierdo, sin afectar la contractilidad miocárdica(10). En este sentido, la hipovolemia asociada a deshidratación incrementa la carga cardiovascular y puede influir en enfermedades cardiovasculares preexistentes.

Conclusión

La deshidratación incluso en estados subclínicos, es un factor de riesgo cardiovascular al inducir alteraciones hemodinámicas, osmóticas y neurohormonales persistentes. Estos mecanismos pueden provocar disfunción endotelial, aumento de rigidez arterial, remodelado cardíaco y un entorno protrombótico, que contribuye al envejecimiento vascular acelerado y a la progresión de enfermedades cardiovasculares.

Mantener una buena hidratación no es solo una recomendación general del bienestar, sino una medida preventiva clave para la salud cardiovascular. Se debe considerar que incluso una deshidratación leve y sostenida puede aumentar la carga del corazón y provocar alteraciones vasculares. Es importante preguntar y educar sobre el consumo diario de agua como práctica clínica habitual, al igual que el control de los factores de riesgo cardiovascular clásicos.

Bibliografía

1. Espinosa García MM, Daniel Guerrero AB, Durán Cárdenas C, Hernández Gutiérrez LS. Deshidratación en el paciente adulto. Revista de la Facultad de Medicina (México) [Internet]. 2021 [citado 31 de enero de 2026];64(1):17-25. Disponible en: https://doi.org/10.22201/fm.24484865e.2021.64.1.03

2. Martínez García RM, Jiménez Ortega AI, Lorenzo-Mora AM, Bermejo LM. Importance of hydration in cardiovascular health and cognitive function. Nutr Hosp [Internet]. 1 de agosto de 2022 [citado 31 de enero de 2026];39(Spec No3):17-20. Disponible en: https://doi.org/10.20960/nh.04304

3. Watso JC, Farquhar WB. Hydration Status and Cardiovascular Function. Nutrients [Internet]. 11 de agosto de 2019 [citado 31 de enero de 2026];11(8):1866. Disponible en: https://doi.org/10.3390/nu11081866

4. Dmitrieva NI, Liu D, Wu CO, Boehm M. Middle age serum sodium levels in the upper part of normal range and risk of heart failure. Eur Heart J [Internet]. 14 de septiembre de 2022 [citado 31 de enero de 2026];43(35):3335-48. Disponible en: https://doi.org/10.1093/eurheartj/ehac138

5. Armstrong LE, Johnson EC. Water Intake, Water Balance, and the Elusive Daily Water Requirement. Nutrients [Internet]. 1 de diciembre de 2018 [citado 31 de enero de 2026];10(12):1928. Disponible en: https://doi.org/10.3390/nu10121928

6. Espinoza M, Daniel A, Durán C, Hernández L. Deshidratación en el paciente adulto. Revista de la Facultad de Medicina de la UNAM [Internet]. 2021 [citado 1 de febrero de 2026];64(1):17-25. Disponible en: http://doi.org/10.22201/fm.24484865e.2021.64.1.03

7. Allen MD, Springer DA, Burg MB, Boehm M, Dmitrieva NI. Suboptimal hydration remodels metabolism, promotes degenerative diseases, and shortens life. JCI Insight [Internet]. 5 de septiembre de 2019 [citado 31 de enero de 2026];4(17):e130949. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31484829/

8. Guasch-Jiménez M, Camps-Renom P, Toscano-Prat C, Guisado-Alonso D, Martínez-Domeño A, Prats-Sánchez L, et al. Deshidratación, circulación colateral y pronóstico funcional en pacientes con ictus isquémico tratados mediante trombectomía mecánica. Neurología [Internet]. 1 de noviembre de 2025 [citado 31 de enero de 2026];40(9):822-9. Disponible en: https://doi.org/10.1016/j.nrl.2023.04.007

9. Tøndel BG, Morelli VM, Hansen JB, Brækkan SK. Risk factors and predictors for venous thromboembolism in people with ischemic stroke: A systematic review. Journal of Thrombosis and Haemostasis [Internet]. 1 de octubre de 2022 [citado 31 de enero de 2026];20(10):2173-86. Disponible en: https://doi.org/10.1111/jth.15813

10. Watanabe K, Stöhr EJ, Akiyama K, Watanabe S, González-Alonso J. Dehydration reduces stroke volume and cardiac output during exercise because of impaired cardiac filling and venous return, not left ventricular function. Physiol Rep [Internet]. 1 de junio de 2020 [citado 31 de enero de 2026];8(11):e14433. Disponible en: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7294577/

Picture of Nelson Alfredo Campos Vera

Nelson Alfredo Campos Vera

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *